jueves, 26 de mayo de 2011

Real Moudrid

Se veía venir. Mourinho ha dado un paso más hacia el control total y absoluto del Real Madrid, provocando la destitución de Valdano como director general. Cualquier persona que conociera de antemano el ego del flamante entrenador madridista sabía que él tiene que tener el poder absoluto dentro del organigrama deportivo del equipo, y Valdano, tipo listo donde los haya, sabía que le quedaban dos telediarios desde la contratación del luso.

La pregunta es obvia...¿hace bien el Real Madrid, o mejor dicho su presidente Florentino Pérez en darle tantos poderes a Mou? No hace falta ser muy listo para darse cuenta que, en su primer año al frente del equipo, con una inversión escalofriante en fichajes, han ganado única y exclusivamente la Copa del Rey, ese trofeo que únicamente adquiere valor cuando se gana. Ah!, bueno! Y el Pichichi, no nos olvidemos!! Gente de la casa como Butragueño o Valdano han ido desfilando de sus respectivos puestos, para dar llegada a mercenarios del fútbol como el portugués, que finalmente ha conseguido lo que quería: colocar a un hombre de paja y de su confianza como Zidane en un cargo que ahora mismo tiene menos valor que una moneda de céntimo. Al fin y al cabo, la decisión primera y final va a ser del entrenador.

El Madrid siempre ha sido un club querido y respetado, con unos valores que han fortalecido su imagen de cara al exterior, con casi la mitad del país declarándose madridistas, pero que de un tiempo a esta parte ha ido dejando atrás todo aquello de lo que presumían en su himno. Ese noble y bélico adalid, caballero del honor, ese enemigo en la contienda, cuando pierde da la mano sin envidias ni rencores, como bueno y fiel hermano está dando paso a una arrogancia absoluta, generada no sólo por su entrenador, sino también por ese compatriota suyo que necesita un balón para el solito, y que si no marca en un partido se enfada aunque ganen 6-0.

Muchos madridistas están desencantados con un equipo al cual no reconocen, y otros tantos se lo tragarán junto con su orgullo antes de decir una palabra más alta que otra. En estos momentos, no me gustaría ser merengue. Si pasara lo mismo a tiro de puente aéreo es más que probable que renegara de mis colores. Ojalá, por el bien del fútbol, todo esto sea pasajero, y que las personas pasen, pero el club quede. Pero creo que van por el camino equivocado.

1 comentario:

  1. La verdad, ni uno ni el otro son santos de mi devoción, cada uno en su estilo son personas poco recomendables. Ahora bien, me parece que Florentino vuelve a equivocarse feo al darle todo el poder a alguien con una personalidad tan distante a lo que supone el madridismo, pero en fin, como siempre el tiempo dará y quitará razones.

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