martes, 5 de septiembre de 2017

Sabemos ganar bajo presión

Imagen: FIBA.com
Y sabemos hacerlo cuando nos fallan la mayor parte de nuestros pilares. E incluso cuando un árbitro se quiere erigir en protagonista. Hoy, ante todo, hemos demostrado que somos un EQUIPO, con mayúsculas, donde los menos habituales han sabido mantener el tipo, con un San Emeterio magistral en defensa, con Sastre y Oriola aprovechando sus minutos de juego como si fueran veteranos, y, hay que decirlo, con un Chacho Rodríguez que sabe que, cuando toca, hay que hacerse con las riendas del equipo, como ha sucedido hoy.

El comienzo del partido fue todo un absurdo. Casi 5 minutos con el marcador a 0, un 1-10 de salida en contra...tenía toda la pinta de ser el típico día tonto que se tiene en todo campeonato, que en parte así ha sido. Poco a poco hemos ido entrando en juego, contrarrestando las acciones determinantes de un Bogdanovic desquiciante a ratos, al que poco a poco hmos sujetado y que ha acabado casi desquiciado.

Ya en el segundo cuarto se ha visto una selección mucho más centrada, más parecida a lo que nos tiene acostumbrados. A pesar de ello, hoy no ha sido el día de Marc ni de Willy, y con un Pau más fallón de lo habitual, han sido otros los que han tirado del carro. Antes de legar al descanso, una ventaja de 10 puntos se nos ha visto reducida a 6 en los últimos segundos por errores de concentración que mejor tenerlos ahora y no cuando se jueguen las medallas.

La segunda parte ha sido más de lo mismo. España ha sido incapaz de marcharse en el marcador, y Croacia, de la mano de Bogdanovic y sobre todo de Saric en la pintura han dado la vuelta al partido, llegando a ponerse de nuevo arriba en el electrónico. Pero un Chacho inconmensutable ha anotado cinco puntos seguidos a falta de poco menos de dos minutos poniendo esa ventaja en el marcador para la roja. Cuando ya parecía encarrilado el encuentro, ha aparecido el protagonismo de un árbitro que primero ha pitado una técnica a Pau por protrestarle a su compañero...estando este a 20 metros de la jugada, y no contento con eso, ha pitado otra técnica a Scariolo, que se desesperaba en el banquillo. Cuatro tiros libres y posesión que volvían a dar opciones a los croatas. Pero al final ha salido cara. Un canastón de Sergio y la frialdad en los tiros libres de Ricky y San Eme han hecho el resto. También sabemos ganar sufriendo.



sábado, 2 de septiembre de 2017

Baloncesto coral

Imagen:FIBA.com
Si algo define a esta selección española es la no dependencia de uno de sus jugadores. Si bien ayer fueron el Chacho y Willy los que marcaron la pauta, hoy les ha tocado el turno a Ricky Rubio y al mayor de los Gasol. Un primer cuarto imponente del del moñete, sumado a una efectividad casi total del de Sant Boi han hecho que sobraran los tres cuartos siguientes.

Y es que lograr 19 puntos de ventaja en los primeros 10 minutos del partido permite bajar el pistón y pensar en los siguientes rivales. Aún así, el equipo de Scariolo no se ha relajado en demasía, aunque se han visto algunos desajustes defensivos y alguna frivolidad propios de la enorme superioridad de la selección española sobre el grupo de amigos que hoy parecían Satoransky y compañía.

Pau ha vuelto a ser el Pau de las grandes ocasiones. El líder que cualquier entrenador desea tener en pista. 9 de 10 en tiros de campo, y 7 de 7 en tiros libres en poco más de 20 minutos de juego. Y a descansar, que queda mucho torneo. Por su parte, el bueno de Ricky (pasa por peluquería, por favor...) ha comenzado el partido mandando, marcando los tiempos, y anotando todo lo que lanzaba a canasta. Dos asistencias de Navarro, dos tripes del de Masnou, han servido para empezar a poner tierra de por medio. Al descanso ya habíamos anotado todos los puntos que finalmente subirían al casillero los checos en todo el partido.

Y toda la segunda parte ha sobrado. A ratos un correcalles, en otros se ha visto un poco de prepotencia en nuestro equipo, abusando de pases sin mirar de cara a la galería. Vamos a por el oro, pero como caballeros. Ha servido también a la República Checa para decorar un poco sus tristes estadísticas, y para dar minutos por parte de Scariolo a los no habituales, dando descanso absoluto a Abrines. Segundo partido de España, y segundo partido en el que ningún jugador ha estado en cancha más de 21 minutos. Los rivales hasta ahora están permitiendo a la perfección la dosificación de las fuerzas.

Ahora, descanso hasta el lunes, cuando nos emfrentaremos a la cenicienta del grupo, Rumanía, que aunque juegue en casa tiene todas las papeletas de ser un nuevo sparring para la roja. Veremos.


viernes, 1 de septiembre de 2017

Fácil, quizás demasiado.

Imagen:marca.com
Debutar en una gran competición siempre es complicado. Y si no, que se lo digan a Francia o a Lituania, que a las primeras de cambio se han visto sorprendidos por selecciones teóricamente más débiles como Finlandia o Georgia. Pero hay que tener en cuenta que, desde que le FIBA permite las nacionalizaciones express, no hay enemigo pequeño.

Sacar conclusiones de este debut de la selección española no es fácil. No lo es básicamente porque el rival no ha estado a la altura. Y no lo es porque todos conocemos cómo funcionan estas cosas. A lo largo de los últimos años hemos vivido inicios renqueantes que han acabado con una medalla de oro al cuello, o espectaculares que, tres partidos después saltaron todas las alarmas. Pero las sensaciones, en general son buenas. Muy buenas.

Scariolo no es santo de mi devoción. Difiero mucho con él en su visión del juego y en los planteamientos de los partidos, pero hoy tengo que decir que ha manejado los hilos de manera excepcional. Ha repartido espléndamente bien los minutos de juego, sin ningún jugador por encima de los 21 minutos, y ha sido coherente con el quinteto en cancha. Destacar sobremanera el juego defensivo de la selección, con un Ricky Rubio al que parece que sus brazos son eternos, robando hasta cinco balones, y sobre todo con un Chacho Rodríguez inconmensurable en la dirección, aportando experiencia y sensatez, y leyendo el juego como él solo sabe. 10 asistencias en menos de 14 minutos de juego están al alcance de muy poquitos jugadores en el mundo.

Pero hoy todo el mundo ha estado a la altura. Navarro, al que muchos denostaban y criticaban su presencia en el equipo (yo era de los primeros que tenía mis dudas) ha demostrado que su experiencia y su saber estar nos pueden venir muy bien en compromisos futuros. Tres triples intentados, tres triples anotados. Y aquí paz, y después gloria. Mención especial a nuestras envidiadas parejas de hermanos. Los Gasol, 19 puntos y 13 rebotes, los Hernangómez, 31 y 14. Todo un seguro en la pintura, a los que, por poner una pega, habría que reclamarles más atención en el rebote defensivo, aunque hoy no había la tensión necesaria para reproches.

En cuanto a los más noveles, nervios pero bien resueltos, hoy era el día perfecto para que todo el mundo participara en la fiesta, no hay que olvidar que esto no ha hecho nada más que empezar y que el Eurobasket es muy largo. El seleccionador ha estado muy atinado dando casi 20 minutos tanto a Oriola como a Sastre, los cuales han cumplido con su papel y han soltado los nervios del debut.

En definitiva, y como dirían los cargantes comentaristas televisivos, el debut soñado. El primer paso hacia el oro está dado.



lunes, 27 de junio de 2016

Malo conocido

Dos cosas se demostraron anoche. Por un lado, que los sondeos electorales no sirven de nada, y por otro, que no es que el PP haya ganado las elecciones, sino que todos los demás partidos las han perdido.

El primer gran derrotado es el partido de Pablo Iglesias. Un partido que empezó siendo cuasi revolucionario, a la izquierda de la izquierda, con su líder declarándose comunista y bolivariano, y que poco a poco fue moderando su discurso a la vez que emepzaba a utilizar corbatas con sus camisas remangadas, hasta intentar hacernos creer que se había vuelto en el adalid de la socialdemocracia, mientras pactaba alegremente su fusión-absorción con los restos del comunismo español. Y sus votantes han acabado hasta los cojones de tanto vaivén. Y más de un millon de ellos les han dejado en la estacada en menos de seis meses. Resulta curioso observar a muchos de sus fieles seguidores llamando borregos al soberano pueblo español, echando la culpa de su fracaso a los votantes del Partido Popular, no escatimando en insultos, viendo la paja en el ojo ajeno cuando tienen una viga gigantesca en el propio. Malos perdedores.

Otros que intentan disfrazar el peor resultado de toda su historia con haber roto los pronósticos y no dejarse sorpassar ha sido el PSOE del ya casi cadáver político Pedro Sánchez. Que si no lo es ya es gracias a ese millón largo que ha dejado de votar a Podemos. Haga lo que haga a partir de ahora, será para cagarla. Se ha cansado de decir que antes pactaba con el diablo que con Rajoy, a la vez que arrojaba piedras a su izquierda desde donde le tendían la mano. Ahora se ha quedado en medio de ninguna parte, con gran parte de su partido en su contra, y con unos tristes 85 escaños, 25 menos que en 2011 y justo la mitad de los que consiguió en 2008.

Y para terminar, el bueno de Albert Rivera, que como los niños cuando se les castiga, ha echado la culpa a los demás, en este caso a la ley electoral, que será mejor o peor, pero es la misma para todos. En ningún momento mencionó anoche a los 391.675 votantes que dejaron de serlo con respecto a diciembre de 2015. Se sabe la llave del desbloqueo de la situación, pero ya no tiene la fuerza necesaria para exigir al Partido Popular que cambie de líder si quiere que les ajunte. Es también el único que ha hablado de tender la mano a los dos partidos más votados para formar gobierno, es decir, lo que rechazó seis meses atrás cuando fue Rajoy el que hizo exactamente la misma propuesta.

Y queda Rajoy y su Partido Popular, que han podido quedarse mirando desde el balcón como sus rivales no eran capaces de convencer al pueblo español de que tenían mejores argumentos para gobernar. Muchos dirán que ha sido el miedo a lo desconocido, aunque en este país hemos sido siempre muy de "virgencita, que me quede como estoy". Así que el pueblo español, soberano él, ha vuelto a tirar de refranero. Más vale malo conocido...