Definitivamente, Scariolo tiene de estratega lo que yo de gimnasta olímpico. Lo de esta mañana no tiene nombre. O sí: gran cagada. Todas, absolutamente todas las decisiones que ha tenido que tomar hoy han sido equivocadas, muchas de ellas de primer curso de entrenador de baloncesto. Porque a ver cómo se entiende si no que la selección española, después de un magnífico arranque de 20-2, defendiendo a tope, corriendo el contraataque con inteligencia, buscando a sus hombres altos en el juego estático, haya sido capaz de perder un partido que probablemente nos condene a aspirar como mucho al bronce. Y eso siendo excesivamente optimista.
Los dos Gasol han hecho dos faltas en muy poco tiempo, y en vez de dosificarles, de sacar a nuestra segunda unidad de hombres altos, ha decidido mantenerlos en pista un montón de minutos, los cuales obviamente han sido de relajación defensiva para prevernir una tempranera tercera falta. Hoy era un día perfecto para que Ibaka pusiera orden debajo de canasta, para que Felipe Reyes defendiera como sólo él sabe a pívots tiradores de larga distancia. Pero no.
Y eso que nos hemos ido al final del primer cuarto con 17 puntos arriba, todo ello sin anotar ni un solo triple en ese periodo. Kirilenko no existía, el juego interior de los rusos no funcionaba, el tiro exterior tampoco...pero de repente nos hemos visto ganadores, y la relajación ha sido un lastre. A Rudy Fernández se le ha olvidado tirar de 3 sin fintar previamente, a Jose Calderón se ha encogido el brazo y sólo ha lanzado a canasta tres veces en todo el partido, a Marc Gasol se le ha metido en la cabeza que es capaz de meter cualquier tiro inverosímil que haga, y mientras tanto, los rusos a lo suyo. Un parcial de 21-12 a su favor nos ha devuelto a la vida real.
¿Y qué ha hecho Scariolo? Nada. En vez que quemar la nave de Claver para defender a Frizdon, que nos ha hecho un traje, en vez de sacar a pista a Ibaka para reforzar el juego interior, en vez de darse cuenta de que Navarro está a años luz de ser Navarro, ha optado por el continuismo, quitando a Sergio Rodríguez cuando estaba siendo revulsivo y volviendo a poner en pista a un apático Calderón, mientras el pequeño de los Gasol seguía emperrado en meter tiros imposibles.
Y todo esto sin querer comentar la última jugada de ¿estrategia? del final del partido, con cinco segundos para jugarse un triple y el que recibe la pelota es Marc a 24 metros de la canasta....No entiendo nada. Y ahora entramos en la tontería, y es que nos conviene perder ante Brasil para quedar terceros de grupo y no cruzarnos en unas hipotéticas semis con Estados Unidos...qué mas da? Jugando así, nos despedimos en cuartos de final fijo.
sábado, 4 de agosto de 2012
jueves, 2 de agosto de 2012
España, 79 - Gran Bretaña, 78. Para olvidar
Aviso al lector: probablemente mi lenguaje sea un pelín más soez que de costumbre, así que si hay niños pequeños, mándenlos a la cama.
Vaya puta mierda de partido. Para olvidar. Lamentable. Elijan el titular qué más les convenza, en mi caso todos son válidos. Hoy hemos visto la peor selección española en mucho tiempo, ante un equipo que, de no haberse disputado los Juegos Olímpicos en su país, jamás se hubiera clasificado. Pero, parafraseando libremente a Vujadin Boskov, basket es basket, y aquí no gana siempre el mejor, sino el que menos la caga. Y hoy, la selección de Scariolo ha estado para mandarla a la cama sin cenar.
Y eso que hemos empezado, para variar, dominando el partido desde el principio. Un buen arranque, con una buena selección de tiro y una gran defensa han propiciado que al final del primer cuarto la selección se fuera con 9 puntos de ventaja en el promer cuarto, algo inédito hasta ahora en estos juegos. Pero ha sido un espejismo. Llámalo cansancio, llámalo guardar fuerzas, llámalo como quieras, pero un partido que podía haber quedado resuelto en el minuto 15, al final se ha ganado por 1 y gracias. Y es que ha sido un despropósito casi de principio a fin. Los de siempre (Pau Gasol y Calderón) han estado más o menos a su altura, pero el resto ha sido para mandarles hacer las maletas y pedir que vengan otros 10 diferentes.
Y, por supuesto, no es todo culpa de los jugadores. Scariolo ha tenido en pista no a la segunda unidad, sino a la tercera, una buena parte del partido en pista, con un Sergio Rodríguez nefasto, un Sergio Llull a años luz de lo que juega en su equipo, un Rudy Fernández con 9 puntos en 30 minutos, un Serge Ibaka desconocido, un Marc Gasol más intermitente que de costumbre....y, sobre todo, una prepotencia desde el banquillo que a poco nos cuesta la derrota. Salvaremos de la quema a San Emeterio, que quizás influido por haberle devuelto la santidad en su camiseta, se ha mostrado como un importante pilar defensivo, capturando 10 rebotes pero desapareciendo por completo en ataque.
Es inconcebible entrar en el último cuarto con una renta, si no definitiva, sí contundente como 13 puntos, y cagarla hasta el punto que los ingleses han tenido opción de ganar hasta el bocinazo final. Afortunadamente no ha sido así, pero lo que está claro que si hoy el rival es Estados Unidos, perdemos de 50.
Mucho tienen que cambiar las cosas, daremos el beneficio de la duda y aseveraremos que el partido de hoy ha sido la excepción que confirma la regla, pero está claro que un encuentro así en cuartos ante el rival que sea nos manda a casa fijo. Y no sería de recibo que la posiblemente mejor selección de España de la historia se marchara a casa antes de tiempo.
A la gente de Oregón decirles que hoy su fichaje español ha metido un triple. Menos da una piedra.
Vaya puta mierda de partido. Para olvidar. Lamentable. Elijan el titular qué más les convenza, en mi caso todos son válidos. Hoy hemos visto la peor selección española en mucho tiempo, ante un equipo que, de no haberse disputado los Juegos Olímpicos en su país, jamás se hubiera clasificado. Pero, parafraseando libremente a Vujadin Boskov, basket es basket, y aquí no gana siempre el mejor, sino el que menos la caga. Y hoy, la selección de Scariolo ha estado para mandarla a la cama sin cenar.
Y eso que hemos empezado, para variar, dominando el partido desde el principio. Un buen arranque, con una buena selección de tiro y una gran defensa han propiciado que al final del primer cuarto la selección se fuera con 9 puntos de ventaja en el promer cuarto, algo inédito hasta ahora en estos juegos. Pero ha sido un espejismo. Llámalo cansancio, llámalo guardar fuerzas, llámalo como quieras, pero un partido que podía haber quedado resuelto en el minuto 15, al final se ha ganado por 1 y gracias. Y es que ha sido un despropósito casi de principio a fin. Los de siempre (Pau Gasol y Calderón) han estado más o menos a su altura, pero el resto ha sido para mandarles hacer las maletas y pedir que vengan otros 10 diferentes.
Y, por supuesto, no es todo culpa de los jugadores. Scariolo ha tenido en pista no a la segunda unidad, sino a la tercera, una buena parte del partido en pista, con un Sergio Rodríguez nefasto, un Sergio Llull a años luz de lo que juega en su equipo, un Rudy Fernández con 9 puntos en 30 minutos, un Serge Ibaka desconocido, un Marc Gasol más intermitente que de costumbre....y, sobre todo, una prepotencia desde el banquillo que a poco nos cuesta la derrota. Salvaremos de la quema a San Emeterio, que quizás influido por haberle devuelto la santidad en su camiseta, se ha mostrado como un importante pilar defensivo, capturando 10 rebotes pero desapareciendo por completo en ataque.
Es inconcebible entrar en el último cuarto con una renta, si no definitiva, sí contundente como 13 puntos, y cagarla hasta el punto que los ingleses han tenido opción de ganar hasta el bocinazo final. Afortunadamente no ha sido así, pero lo que está claro que si hoy el rival es Estados Unidos, perdemos de 50.
Mucho tienen que cambiar las cosas, daremos el beneficio de la duda y aseveraremos que el partido de hoy ha sido la excepción que confirma la regla, pero está claro que un encuentro así en cuartos ante el rival que sea nos manda a casa fijo. Y no sería de recibo que la posiblemente mejor selección de España de la historia se marchara a casa antes de tiempo.
A la gente de Oregón decirles que hoy su fichaje español ha metido un triple. Menos da una piedra.
martes, 31 de julio de 2012
Australia, 70 - España, 82. Con 15 minutos basta
Como comentaba esta mañana en mi cuenta de Twitter, la delegación española debería solicitar al Comité Organizador de los Juegos Olímpicos que sus partidos empezaran directamente en la segunda parte. El guión de inicio ha sido el de siempre: caraja mental, desajustes defensivos, pérdida de balones tontos y Australia que acaba el primer cuarto cinco puntos arriba. De inicio ha puesto Scariolo a Sergio Llull en pista, cubriendo la baja de un renqueante Juan Carlos Navarro, junto con los Gasol, Calderón, y uno que se parecía mucho a Rudy Fernández, que fue un espejismo en todo este primer periodo. Un 5 de 19 en tiros de campo de la selección española, unido a la cantidad de segundas opciones que se le dió a los aussies daban por bueno un marcador de cinco abajo.
El segundo periodo la segunda línea del equipo esta vez funcionó un poquito mejor. San Emeterio se fajaba en defensa, mientras Felipe Reyes parecía tener un imán en las manos para el rebote. Sin forzar la máquina y con Sergio Rodríguez dirigiendo al equipo, se le dió la vuelta al marcador, marchando a vestuarios cinco puntos arriba.
Y fue a la vuelta del descanso cuando la selección española comenzó a jugar. Bastó un mejor ajuste defensivo, una buena velocidad de contraataque y el buen hacer bajo los tableros del que casi nunca defrauda, Pau Gasol, para que los australianos desaparecieran de la pista. Un 0-13 de salida puso punto y final anticipado a un partido que había comenzado trabado, pero que el combinado nacional supo sacar adelante sin demasiados esfuerzos. De pronto, Rudy se empezó a parecer más a Rudy, y demostró que no se le había olvidado lanzar a canasta, a pesar de los tres puntos de sutura que le dejó de recuerdo en su cabeza la cámara de un fotógrafo. La salida de Claver a pista dio el pistoletazo inicial a los minutos de la basura, en los que España se fue al hotel antes de tiempo, cosa que aprovecharon los de las antípodas para maquillar el marcador y dejarlo en un 70-82.
El jueves, ya por fin en horario decente, nos enfrentamos a los anfitriones, que no deben resultar un obstáculo para lograr la tercera victoria, en el camino hacia el primer puesto del grupo. Mientras tanto, aficionados de los Blazers esbozan una leve sonrisa al ver la foto que acompaña este comentario....
El segundo periodo la segunda línea del equipo esta vez funcionó un poquito mejor. San Emeterio se fajaba en defensa, mientras Felipe Reyes parecía tener un imán en las manos para el rebote. Sin forzar la máquina y con Sergio Rodríguez dirigiendo al equipo, se le dió la vuelta al marcador, marchando a vestuarios cinco puntos arriba.
Y fue a la vuelta del descanso cuando la selección española comenzó a jugar. Bastó un mejor ajuste defensivo, una buena velocidad de contraataque y el buen hacer bajo los tableros del que casi nunca defrauda, Pau Gasol, para que los australianos desaparecieran de la pista. Un 0-13 de salida puso punto y final anticipado a un partido que había comenzado trabado, pero que el combinado nacional supo sacar adelante sin demasiados esfuerzos. De pronto, Rudy se empezó a parecer más a Rudy, y demostró que no se le había olvidado lanzar a canasta, a pesar de los tres puntos de sutura que le dejó de recuerdo en su cabeza la cámara de un fotógrafo. La salida de Claver a pista dio el pistoletazo inicial a los minutos de la basura, en los que España se fue al hotel antes de tiempo, cosa que aprovecharon los de las antípodas para maquillar el marcador y dejarlo en un 70-82.
El jueves, ya por fin en horario decente, nos enfrentamos a los anfitriones, que no deben resultar un obstáculo para lograr la tercera victoria, en el camino hacia el primer puesto del grupo. Mientras tanto, aficionados de los Blazers esbozan una leve sonrisa al ver la foto que acompaña este comentario....
domingo, 29 de julio de 2012
España, 87 - China, 71. El debut esperado
No tengo a mano datos que lo corroboren, pero España siempre empieza así los campeonatos: cinco minutos de caraja total, para luego, poco a poco, ir asentándose sobre la pista. Y en Londres no iba a ser la excepción. El rival, el de casi todas los Juegos Olímpicos, China, que ha mostrado al mundo sus dos caras, el talento de sus jugadores altos y la carencia de un estilo propio. Jugando a ráfagas, ha llegado a poner en pequeños aprietos a la selección española en el primer cuarto, aunque poco a poco han ido cayendo de maduros, y entre la acumulación de faltas personales y el despertar de nuestros jugadores clave, las aguas han vuelto al cauce deseado.Es pronto para hacer una valoración exhaustiva del juego de los españoles. Debutar en un torneo como los Juegos Olímpicos nunca es fácil, pero la prueba se ha pasado con notable. Han tenido que ser los de siempre, Pau Gasol y Jose Calderón, los que comenzaran a marcar el territorio. El primero, fiel a su estilo: parece que no está, pero acaba siempre con un 20-10, mientras que el segundo ha repartido juego y se ha mostrado exquisito desde la línea de 3 puntos, anotando tres triples que han dado las primeras diferencias en el marcador. Mención especial a un Marc Gasol ya recuperado, que si bien ha estado timorato en un primer momento, poco a poco ha ido metiéndose en el partido, demostrando que va a ser una de las piezas fundamentales de esta nuestra selección.
Una gran noticia ha sido también la reaparición de Juan Carlos Navarro, que, a un 30% de lo que nos tiene acostumbrado, ha acabado el partido con 14 puntos en 18 minutos de juego. Y, como no, la aportación de Serge Ibaka, nuestro congoleño adoptado, todo un seguro de vida debajo de los tableros, y demostrando además que tiene un tirito de media distancia ciertamente destacable. Sin olvidar la reaparición de Sergio Rodríguez, que si está a un buen nivel físico después de sus problemas, puede ser la revelación de este campeonato.
No he acabado de entender varias decisiones de Scariolo. Calderón, tras un primer cuarto para enmarcar, prácticamente ha desaparecido del parqué, jugando en su lugar un Victor Sada que dista mucho del jugador que ha sorprendido esta temporada con el FC Barcelona. Tampoco he entendido la escasa aparición en pista de Felipe Reyes, tras la gran pretemporada que se ha cascado, o el empeño de mantener en pista a un Rudy Fernández a años luz de su mejor versión. Preocupante, además, la falta de fluidez de la llamada segunda línea, con jugadores que son estrellas en sus equipos, como Sergio Llull y San Emeterio, pero que cuando se enfundan la casaca roja (blanca, en este caso) pasan más que desapercibidos.
Un dato tan curioso como preocupante es que España ha fallado el mismo número de tiros libres que de triples: 8. Un 64% desde la línea de personal no es de recibo para un equipo que aspira a medalla. Afortunadamente, no lo hemos echado de menos al final. En resumen, debut esperado de la selección española, y a esperar que se vaya cogiendo poco a poco el ritmo de una competición tan exigente como ésta. Por cierto, en Portland se siguen preguntando quién coño es ese Víctor Claver que han fichado.....
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