jueves, 30 de septiembre de 2010

Los gilipollas de la semana

Serios candidatos al premio "Gilipollas del Mes", y no los descarto como favoritos al "Gilipollas del Año". Quedaros con estas dos caras. Son los protagonistas de uno de los vídeos que compartí ayer hablando de la amabilidad de los piquetes informativos Se trata de dos sindicalistas recién iniciada la jornada de huelga (de hecho, es la noche del 28 al 29), "informando" a un ciudadano cuyo delito consiste en tomarse una caña en una terraza una vez inicidada la jornada de lucha. El gilipollas número 1, a la derecha de la imagen, después de tocar los cojones al susodicho con un pito a escasos centímetros de su oído, y ante el gesto del señor de separar el molesto instrumento musical de su cabeza, responde arreándole una colleja al buen hombre.
Mientras, el gilipollas número 2, a la izquierda, viendo que están siendo grabados, se dirige a la cámara criticando la violencia (???) del ciudadano, en actitud chulesca. Estos son los valientes:


Este tipo de gentuza sobra en nuestra sociedad. Me encantaría que se difundiese esta imagen y que ambos fueran condenados a 3 meses de arresto por agresión, y a 20 años más por GILIPOLLAS. Este es uno de esos momentos que me hubiera encantado que el señor se hubiera levantado de la mesa y les hubiera dado dos hostias bien dadas a ambos.

Aquí tenéis el vídeo de nuevo. Os pido que lo meneéis por ahí, que lo mandéis por e-mail a vuestros amigos, y también a vuestros enemigos. Imbéciles como estos dos sobran en la faz de la Tierra.

El color del cristal

Aunque no lo parezca, estos dos periódicos hacen referencia a la misma noticia...


martes, 28 de septiembre de 2010

La huelga es un derecho, no una obligación

A falta de unas horas de la tan manida huelga general del 29-S, un montón de dudas inundan mi cabeza respecto a esta convocatoria de protesta. He recurrido al Diccionario de la RAE en busca de la palabra obligación, y doy fe de que no la he encontrado en ninguna de sus 5 acepciones. O lo que es lo mismo: la huelga es un derecho de todo trabajador, el cual tiene en su mano la decisión de seguirla o no, y ese es el punto que al parecer no entienden nuestros depauperados sindicatos.

Han tardado muchos meses en dar un puñetazo en la mesa, no sin antes lanzar su ira contra empresarios y oposición en el mes de diciembre, y cuando no les ha quedado más remedio que morder la mano de quien les da de comer, convocan una huelga general a tres meses vista, después del verano, no sea que, como muy bien dice Chelo en el fantástico blog Im-Perfectas, les pille de vacaciones.

Los sondeos prevén que esta huelga no la va a seguir ni el tato, apenas un 9% de los trabajadores estaban por la labor de seguirla hace un par de semanas, y es por eso que han comenzado con un par de días de antelación sus famosos piquetes "informativos", y como por lo visto no saben expresarse muy bien de palabra, se han dedicado a embadurnar escaparates con pegatinas como la que muestra la foto, o en comercios más grandes, carteles encolados tamaño A2.

Y es que esta huelga es más bien un sondeo a nivel nacional del apoyo con el que cuentan unos sindicatos que llevan años viviendo del cuento, que no defienden a los trabajadores sino sus propios intereses, y que cuando no les ha quedado más remedio que salir a la calle (por muchísimo menos se la liaron a Aznar hace años), lo hacen mal y a destiempo. Y mucho me temo que mañana haya más que palabras en muchos centros de trabajo. Tanto UGT como CCOO van a medir el éxito de la convocatoria teniendo en cuenta el porcentaje de empresas paradas, y como la gran mayoría de los trabajadores de este país, a pesar de estar en contra de las medidas del gobierno en política laboral y económica, no van a secundarla, se verán obligados a utilizar la fuerza y el amedrantamiento para lograr sus objetivos.

Tengo una cosa muy clara: mañana no va a haber ganadores. Todos vamos a salir perdiendo. Los trabajadores, porque nuestra precaria situación no va a variar, los sindicatos, porque se van a sentir más lejos que nunca de aquellos a los que supuestamente defienden, el gobierno porque va a mostrar las miserias de este país a medio mundo, y el país en sí porque seguiremos en caida libre, con la tasa más alta de paro del primer mundo.