sábado, 26 de febrero de 2011

Prohibir. El verbo que mejor conjuga el Gobierno

Lo de este gobierno que nos está tocando sufrir en España ya es de traca. En su afán de mejorar nuestra calidad de vida, nada mejor que hacerlo en forma de prohibiciones. Ya nos han prohibido el tabaco en los bares, los bollycaos en los colegios, la intervención de los padres en abortos de niñas menores de edad, los toros en Cataluña...y ahora le toca al código de la circulación, reduciendo la velocidad máxima permitida en autovías y autopistas a 110. Eso sí, lo hacen para que ahorremos dinero en gasolina, que está muy cara.

Para ello, nuestros representantes se gastarán la bonita cifra de 250.000 euros en pegatinas, que colocarán en las señales de 120, ya que es una medida provisional. Cifra que, obviamente, se irá viendo incrementada con el paso de las semanas, cuando dichas pegatinas vayan desapareciendo (que estamos en España, señores, y esa es una tentación muy grande...) o se vayan deteriorando.

Como hablar es gratis, el Sr. Rubalcaba, a la sazón futuro jefe de la oposición, ha vaticinado tras frotar su bola de cristal que esta medida nos supondrá a los españolitos de a coche un ahorro de 1.400 millones de euros anuales. Y ni se ha puesto colorado ni nada al realizar dicha afirmación. Y todo ello a pesar de que expertos en la materia, como los representantes de asociaciones como Automovilistas Europeos Aociados (AEA), Comisariado Europeo del Automóvil (CEA) y el Real Automovil Club de España (RACE) han dicho que es una solemne chorrada.

Lo que se esconde detrás de todo esto vuelve a ser el afán recaudatorio de este Gobierno, ya que el número de multas por exceso de velocidad se disparará, y al final no sólo no habrá ahorro, sino que a muchos les tocará rascarse el bolsillo más de lo debido. Y como en España somos así, no han faltado a la cita con la estupidez los ecologistas, que puestos a pedir, pretenden que la reducción sea a 80 km/h., para así contaminar menos y permitir un carril-bus en las carreteras de acceso a las ciudades. Con un par.

Y lo malo es que todavía les queda año y pico para seguir prohibiendo cosas. Ya puestos, podrían prohibir las hamburguesas, que son malas para el colesterol y engordan mucho (ya lo intentaron, pero quién sabe...), el alcohol o los chuches de Rajoy. O, mejor aún, podrían crear una cartilla de racionamiento en la que sólo tengan cabida alimentos básicos y saludables, y regalarnos a cada español una olla arrocera....dónde he oído yo eso?

viernes, 25 de febrero de 2011

Nuevo intento nulo

Hace un par de meses nos prometieron a los logroñeses contar con un sistema tecnológico puntero en lo qu ese refiere al transporte urbano, más en concreto, a la red de autobuses. Tecnología punta aplicada al servicio del bus urbano que se iba a traducir en información en tiempo real en las paradas de los tiempos de paso de las diferentes líneas, un sistema de avisos de próxima parada en los autobuses tanto audible como legible en los monitores de televisión, información en tiempo real en la web del ayuntamiento de la situación de las líneas en cada momento...todo un despliegue de medios que, como suele pasar, tras un inicio prometedor, se ha quedado en agua de borrajas.

Hace ya unos cuantos años se instaló un sistema de información vía GPS en las paradas del tiempo que faltaba para que una determinada línea llegara. En ese momento se nos dijo que sólo San Sebastián tenía algo parecido en este país, que iba a ser la bomba...total, que transcurridos unos meses, aquello funcionaba menos que Operación Triunfo, y lentamente desapareció de nuestras vidas.

En el mes de diciembre pasado se nos dijo que íbamos a estar en el top de los tops en cuanto a transporte urbano nacional se tratara, y lo cierto es que, dos meses después, cojea más que la mesa de mi salón. Y eso que empezó muy bien, todos los autobuses integraron un sistema que te iba informando de la llegada a las siguientes paradas vía megafonía, recordándome a aquel "this is Marble Arch" del metro londinense. Una voz femenina te informaba...."próxima parada, Banco de España", para poco después una masculina te decía aquello de "entrando en Banco de España" mientras que en los cutre-paneles LED de las paradas te avisaban "linea 2, llegada inmediata".

Hoy, por diferentes motivos, he cogido 5 autobuses de 3 líneas diferentes. En cuatro de ellos no había información auditiva ni, por supuesto, visual en las pantallas, algo que sólo debió ocurrir en los dos primeros días, y que por lo que me han contado, fallaba más que una escopeta de feria. En el único que te avisaba de las paradas, estaba en volúmen 1, supongo que porque el conductor estaría hasta los güitos del sermón diario. Con más de 10 personas en el bus, totalmente inaudible. Y lo de los paneles informativos de las paradas....tan sólo acertaban cuando ponía eso de "llegada inmediata", siempre y cuando funcionaran, que no se dió el caso en todas las ocasiones.

Los más modernos del mundo mundial, según nos lo vendieron...el caso es que recuerdo que en el metro de Londres, en el año 1996, si el panel te decía que la "Circle Line" llegaba en dos minutos, llegaba en dos minutos. Y si la insípida voz grabada te anunciaba "this is Marble Arch", te aseguro que estabas allí medio minuto después.

Sistema tecnológico puntero, lo llaman....

domingo, 20 de febrero de 2011

¿Dónde estabas el 23-f?

Haciendo zapping esta mañana en casa he ido a parar a una promo de un programa que esta noche emite La Sexta, titulado ¿Dónde estabas tú el 23-F? en el cual una serie de personajes darán su visión de aquel día en el cual hace ya 30 años, la joven democracia española se tambaleó por un instante.

Y me ha dado por pensar en aquel frío lunes del mes de febrero de 1981. Eran algo más de las 7:30 de la tarde, cuando, tras acabar el entrenamiento de baloncesto, alguien entró al vestuario y nos dijo que nos vistiéramos rápido, que había pasado algo en el Congreso de los Diputados y que nos marcháramos a casa. A punto de cumplir los 14 años, por primera vez me vi interesado y afectado por un tema de política. Llegué a casa y allí estaba mi padre, frente al televisor en blanco y negro (el de color no cayó hasta al año siguiente por el Mundial de Fútbol), y nada más asomarme por el salón me dijo: "Ha pasado algo muy gordo". La televisión había dejado de dar información, ya que para entonces la sede de TVE ya había sido tomada por los golpistas, y el sonido del transistor de mi padre escuchando la Cadena SER se entremezclaba con las marchas militares que emitía la tele.

No comentamos nada más. Me senté y me quedé escuchando las noticias que llegaban con cuentagotas por la radio. Las confusas informaciones que llegaban desde Valencia que decían que los tanques habían tomado las calles hicieron cambiar el gesto a mi padre, que vivió plenamente la Guerra Civil del 36. Allí permanecimos los dos, impasivos, mientras mis hermanos pequeños, ajenos a la noticia, estaban en sus habitaciones, y mi madre, conocedora de la situación, no rompió en ningún momento aquel silencio.

Apenas probamos bocado en la cena, y allí nos quedamos, frente al televisor, mi padre y yo una vez mi madre se fue a la cama a medianoche, hasta ver la intervención del Rey en televisión. Recuerdo que me impresionó verlo vestido de militar y con todas sus condecoraciones en la solapa, con un gesto preocupado pero sereno, poniéndose al lado de la Constitución Española. Por primera vez el gesto de mi padre se relajó un tanto, supongo que llegó a pensar que el Rey había sido derrocado y en las consecuencias que eso podría conllevar.

Nos quedamos un buen rato más allí a la espera de nuevas noticias, hasta que mi padre rompió su silencio de horas y me dijo...venga, vámonos a la cama, que parece que ya ha pasado lo peor.

Y tú...dónde estabas el 23-F?

domingo, 13 de febrero de 2011

Los talibanes antitabaco

Sabía que tarde o temprano pasaría algo así. Era cuestión de tiempo. Resulta que la Agencia de Salud Pública de Barcelona ha instado a la compañía que representa el musical Hair en el Teatro Apolo de Barcelona a que no fumen sobre el escenario si no quieren ser fuertemente multados. Un espectador, concienciado con la ley, denunció el hecho de que los actores fuman sobre el escenario para que la maquinaria talibán antifumadores se pusiera en marcha. Y parece ser que no sirve de nada alegar que lo que los actores fuman NO ES TABACO, es una hierba andaluza conocida como hierba de pastor, y, por si no lo sabían, el LSD que se toman en realidad son pastillas de menta. Y EL ACTOR QUE MUERE AL FINAL es mentira, que no muere, que al día siguiente vuelve a escena vivito y coleando

El siguiente paso, obviamente, será prohibir terminantemente las películas de Humphrey Bogart y todas las del oeste, y elminar de los libros, las películas y las obras de teatro todo lo que esté prohibido. A partir de ahora no podrán verse asesinatos, por que la ley dice que matar no es lícito. Y dará igual que demuestres que en realidad es mentira, que los actores no están por la labor de dejar su vida por un personaje, así como no lo están para meterse picos de heroína por ceñirse al papel. Aplicando la regla de 3 antifumadores, todo esto debería desaparecer de nuestra cotidianeidad.

Es el colmo. O son ganas de tocar los cojones. Es lo que pasa cuando se redacta una ley sin pararse a pensar en sus consecuencias, sin matizar las posibles excepciones a la misma y sin medir la repercusión que podría originar. Todo esto hace que, ese insigne ciudadano que denunció tal estupidez merezca el mayor de mis desprecios, aunque en el fondo pueda llegar a entenderlo. Cuando una indocumentada con cargo de Ministra alienta a la población a denunciar al prójimo, cuando una estúpida asociación de consumidores pone los medios, las consecuencias son estas. La estupidez en grado superlativo.

Qué asquito, por Dios....