miércoles, 7 de septiembre de 2011

Gol en Las Gaunas


"Hay Kas y cerveza, Fanta y Coca Cola"...todavía retumba en mi memoria la cantarina voz del tipo de bata blanca que, con un caldero repleto de bebidas frías, recorría el viejo estadio de Las Gaunas durante los partidos del Club Deportivo Logroñés. Ayer jugó la Selección Española en Logroño, en el nuevo estadio que se construyó tras la demolición del recordado recinto en el que se vivieron históricas jornadas del fútbol logroñés.

Recuerdo ir al campo desde muy pequeño, de la mano de mi padre, socio protector de toda la vida, un gran aficionado que pudo ver cumplido su gran sueño, el ver al equipo de sus amores en Primera División, poco antes de morir. Aquella vieja tribuna de madera que era la "Preferencia", cuya primera fila de asientos servía como palco, tras la cual nos sentábamos mi padre y yo, domingo sí domingo no, viendo al equipo deambular en segunda división "B", rodeado de un intenso olor a puro habano, mientras mascaba mi paquete de Skisol de naranja.

No podría olvidar la primera vez que vi el estadio a rebosar. Era la temporada 1979-80, y el Logroñés se metió en los octavos de final de la Copa del Rey, tocándole en suerte el Real Madrid de Juanito, Camacho, Cunningham....era la primera vez en muchos años que un equipo de entidad pisaba el viejo Las Gaunas, y la afición respondió como se merecía la ocasión. Ganó 2-3 el Madrid, pero todos nos fuimos a casa con la sonrisa de haber tuteado por unos minutos a uno de los equipos más grandes de la historia.

Otro de los momentos inolvidables que viví allí, ya en la grada de general y con los amigos, fue el ascenso a segunda división en 1984, ante el filial del Osasuna. Un gol en el último minuto de Pita desataba la locura en el estadio y en la ciudad. Fue la única vez que pisé el terreno de juego, tras saltar la valla al finalizar el encuentro.

La historia

Corrían los años 20, cuando el denominado Club Deportivo Logroño disputaba sus partidos en el viejo campo de Las Chiribitas, al este de la ciudad. La necesidad de contar con un campo en condiciones hizo que las autoridades de aquella época se plantearan la construcción de un terreno de juego más acorde para la práctica del fútbol, y lo hicieron en unos terrenos situados al sur de la ciudad, propiedad de las hermanas Gaona, las cuales acabarían por darle nombre al estadio, deformando su apellido debido a la hiatofobia para convertirse en "Las Gaunas". Su inauguración se produjo el 15 de junio de 1924, con un partido disputado ante el equipo francés del Vie aun Grand Air du Medoc, varias veces campeón de Francia, al que se derrotó por 3-0, marcando el primer gol de la historia del campo Ramón Castroviejo, que años más tarde se convertiría en un afamadísimo oftalmólogo.

Su primera tribuna, la recordada Preferencia se construyó en 1927, siendo la única que existiría hasta 1954, cuando se construyó la tribuna del fondo sur, conocida como tribuna central. En 1962 el campo pasó a propiedad municipal. La iluminación artificial, la viejas torretas que ocupaban las esquinas del viejo campo, se inauguraron en 1969, en un partido ante el Elche, y dos años más tarde se creó la recordada "General", con capacidad para 5000 espectadores, que sólo se sentaban en los descansos y en los partidos nocturnos de copa.

El ascenso del Club Deportivo Logroñés a Primera División en 1987 obligó a adecentar el estadio, construyéndose en tiempo récord la tribuna del fondo norte, así como se acometió la mejora en vestuarios y en el resto de tribunas ya existentes. Fue a partir de ese momento cuando se vivió la época dorada. El Logroñés permaneció 8 temporadas consecutivas en la máxima categoría, y se hizo célebre aquella radiofónica frase de Goooool en Las Gaunas, que tanto se ha recordado estos días con la celebración del partido internacional entre España y Liechtenstein.

En 2002 el viejo estadio desapareció, tras la construcción de un nuevo recinto a escasos metros de su antigua ubicación, y en su lugar se crearon nuevas edificaciones y un parque. Si paseas por allí, todavía se puede escuchar el rumor de la gente cuando Iraola corría la banda y Lotina esperaba el pase en el punto de penalty....



Referencias:
*WikiRioja
*Wikipedia
*De Buena Fuente

miércoles, 31 de agosto de 2011

Scottish Liga

Tras la primera jornada de Primera División disputada, parece claro que este año volveremos a tener dos ligas en una: por un lado, la que se disputen entre ellos el Barça y el Real Madrid, y, por otro lado, el resto. De unos años a esta parte, la desigualdad es tan manifiesta que sólo hace echar un ojo a las clasificaciones de los dos últimos años: el Barça, campeón en ambas, sacó al tercero 29 y 25 puntos respectivamente, con el Madrid alcanzando el subcampeonato.

El gran problema de la otrora llamada mejor liga del mundo radica indiscutiblemente en los ingresos de los clubes. Con el actual reparto televisivo, los clubes ricos cada vez van a ser más ricos, y los pobres, más pobres. Dejando a un lado el tirón popular que tienen los dos equipos del primer grupo, que se traduce impepinablemente en mayores ingresos procedentes del merchandising el contrato de las televisiones con la liga estipula que los clubs que más dinero generen sean los que más beneficio obtengan. Éste es el punto más delicado. Si yo fuera un comercial de una empresa que vendiera x, y un compañero vendiera 20x, a nadie le extrañaría que yo cobrara 20 veces menos en concepto de comisiones. Más generas, más ganas. Es la ley de la oferta y la demanda. Pero aplicando esta normativa al fútbol, y más en concreto a la liga española, la consecuencia inmediata es que los dos equipos más grandes cada vez disponen de más dinero para gastar en grandes jugadores, en detrimento del resto, por lo que al final la competición se ve reducida a un duelo entre dos, con el resto de equipos repartiéndose las migajas.

Evidentemente, un partido Barça - Madrid llama bastante más la atención que un Granada - Rayo Vallecano (con todos mis repetos para estos dos clubes, cámbiense sus nombres por cualquiera de los otros 16 equipos de la competición y el resultado es el mismo). Un anunciante verá más rentable invertir 100.000 euros en publicidad en el primero de los partidos que 10.000 en cualquier otro. Pero todo ellos nos lleva a que cada vez la competición sea más aburrida, y que dentro de poco ya ni siquiera llamen la atención los partidos de los dos primeros contra cualquiera del resto de equipos. El ver como un equipo mete sistemáticamente media docena de goles al rival cada jornada acaba cansando.

¿La solución? Es bastante complicado. No se si sería factible establecer en la liga un límite salarial al estilo de lo que se hace en la NBA desde prácticamente sus orígenes. Cada equipo tiene un tope máximo para gastarse en las fichas de sus jugadores, lo que origina que, por ejemplo, en los últimos 9 años haya habido 6 ganadores diferentes en la competición estadounidense. Pero existiría un gran problema, y es que las figuras volarían hacia otras ligas en las que no se estableciera dicho convenio.

Los grandes clubes deberían acceder a renunciar a parte de su pastel televisivo en aras de ganar en competitividad, lo cual probablemente generaría más ingresos en el mercado internacional. Es, de todas formas inaudito que el Madrid o el Barça se lleven 140 millones cada uno y el Athletic de Bilbao, por poner un ejemplo de un grande venido a menos, se lleva 18. Pero claro, cuando durante tiempo te dan medio pastel, es complicado aceptar posteriormente una pequeña porción...

Complicado, muy complicado.

martes, 23 de agosto de 2011

La tontería del Real Madrid no tiene límites

Cada día que pasa reconozco sentirme más afortunado por no ser aficionado al Real Madrid. Su actitud, su política, sus formas, cada vez me parecen más rastreras y mezquinas, intentando conseguir en los despachos lo que no logran en los terrenos de juego.

La penúltima estupidez ha saltado hoy a los medios de comunicación. Tras caer derrotados en la Supercopa, tras los intentos de Marcelo y Pepe de lesionar a quien se les pusiera a tiro, tras meter el dedo en el ojo por parte de su entrenador sobre el segundo del Barça, ahora no se les ocurre una mejor idea que lanzar un comunicado en el cual, shit yourself, little parrot,denuncian provocaciones, vejaciones, insultos y agresiones que tuvieron que soportar los jugadores, cuerpo técnico y demás miembros del banquillo en el terreno de juego y también en el túnel de vestuarios. Y ni se ponen colorados ni nada al soltarlo.

Pero lo más divertido del asunto es que resucitan el tan manido Villarato porque la Real Federación Española de Fútbol ha decidido investigar al traductor portugués tras la patética agresión que realizó en el final del segundo partido. Y todo ello porque la federación ha tomado dicha resolución horas después de que el presidente del FC Barcelona se la reclamase públicamente. E insisto, ni siquiera les da la risa floja.

Y todo esto horas después de que Iker Casillas supuestamente convocara una cena de buen rollito con los internacionales del Barça para limar asperezas. Inaudito.

Dejando al margen que en los últimos enfrentamientos entre ambos clubes siempre han habido agresiones disfrazadas de faltas por parte de los jugadores merengues (seguro que te vienen a la caeza media docena de ellas), hay un hecho más que tangible: Mourinho agrede a Tito Vilanova. Con premeditación, alevosía, nocturnidad, y ante las cámaras de televisión. Éste le responde con un sopapo, evitable, pero a mi entender más que merecido, y aún así también sancionable. El Barça, por medio de su presidente, manifiesta su queja en un acto público, anunciando que quiere dejar pasar el tema, que no van a entrar en denuncias, la Federación actúa de oficio y el Real Madrid acusa a ésta de hacerlo influenciado por el club catalán. Alucinante.

Lo que debería hacer el Madrid es desprenderse de ese bicho malo que ha instaurado, no sólo en el banquillo, sino que prácticamente ya tiene más poder que el presidente y su junta directiva, dejar la galaxia, bajar a la tierra, y con los pies en el suelo intentar recobrar al menos parte de a gran cantidad de estima por parte de aficionados de medio mundo que se ha dejado en el camino desde que el provocador entrenador portugués convirtiera el club en un capricho a su antojo. todos saldríamos ganando, los primeros, los aficionados del Madrid.

viernes, 19 de agosto de 2011

Mourinhismo, una secta peligrosa

Uno de los emblemas de este país, una de las marcas más reconocidas y admiradas en todo el planeta, uno de los clubes de fútbol más admirados y venerados en todos los rincones de los cinco continentes, está a punto de convertirse en la institución más odiada de la historia del deporte, y todo gracias a un personaje que, en poco más de un año ha hecho más daño a unos colores que todos sus enemigos en toda su historia. José Mário dos Santos Mourinho Félix, Mou para sus amigos y enemigos, está a punto de tirar a la basura más de 100 años de historia de una institución como el Real Madrid.

El líder de su propia secta ha hipnotizado a una gran parte de la afición merengue, la cual ya no sabe diferenciar entre el bien y el mal. Está bien lo que el gran gurú dice, está mal todo lo demás. Los Mourinhianos ya no van al Bernabeu a ver un partido de fútbol, van a ver a su líder. Y si su líder se enfada, ellos también. Aunque no tenga razón. Y si hace una gracieta, todos le ríen, y si mete la pata, todos le perdonan, ya que les ha prometido un hueco en la nave que les llevará a la décima Copa de Europa, esa ilusa ilusión de la central lechera mediática, por la cual, si hay que pisar cabezas o meter el dedo en el ojo a los rivales, estará bien visto en aras del engrandecimiento del ego del portugués, y, en un aspecto secundario, que las empleadas de la limpieza de la sala de trofeos madridista tengan otra orejuda a la que quitar el polvo.

Algunos madridistas le han visto las orejas al lobo y reniegan de los métodos del líder, pero una gran mayoría actuarían con él como Belén Esteban por su hija. Gente de todas las edades, niños, jóvenes, adultos y ancianos (éstos en menor medida) se sienten abducidos por su gurú, que nunca tiene culpa de nada de lo que pasa, y que induce a sus acólitos a pensar que todo el mundo está en contra de ellos, que todo es una conjura para evitar que el Real Madrid domine el mundo. Y para lograr el objetivo, todo vale. Recordemos en este punto una estrofa del himno del club:

Enemigo en la contienda,
cuando pierde da la mano
sin envidias ni rencores,
como bueno y fiel hermano.


Todo eso se acabó. Cuando pierde, ya no da la mano, sino que se esconde en su vestuario. Cuando pierde, la culpa siempre la tienen otros. Cuando pierde, es Villar, o la FIFA, o la UEFA, o el Santo Padre el culpable. Ahora ya todo son envidias y rencores, llegando a abducir a tipos tan en otro tiempo sensatos como Iker Casillas, el cual cada vez que últimamente abre la boca se mea fuera del tiesto. Ha conseguido que jugadores de una misma selección, de la vigente campeona del mundo, tengan roces contínuos y se tiren los trastos a la cabeza los unos a los otros. Ha conseguido que gente tan discreta como el capitán del Barça, Xavi, pierda los papeles y declare y reconozca públicamente lo que muchos sentimos, que la actitud del Madrid es patética.

El Real Madrid tiene un serio problema. Un cáncer en forma de entrenador portugués se ha colado en su organismo, y está poco a poco devorando el club. Y, como no actúe la directiva rápidamente, todo va a ir a peor, y es probable que se convierta en un enfermo terminal. No puede permitir, por respeto a su afición, que una lacra así acabe con la historia y el reconocimiento que tiene un club centenario. Y, de momento, la directiva calla, luego otorga. Y cuando la noticia después de la final de una Supercopa no es el triunfo de uno de los dos equipos, sino que en entrenador de uno de ellos le ha metido el dedo en el ojo al segundo del rival, lo ha ninguneado en rueda de prensa y ha hecho ademán de pisar la cabeza de un jugador tendido en el suelo después de una entrada criminal de uno de sus secuaces, es que algo no funciona.

Por el bien del madridismo, por el bien del fútbol español, por el sentido común, Mourinho fuera del Madrid.