jueves, 26 de diciembre de 2013

Movistar y los 40 ladrones

Soy cliente de Movistar desde mi primer teléfono móvil, allá por el año 1998, mi viejo Mitsubishi Trium. En estos 15 años de relación, sólo le puse los cuernos año y medio con Vodafone. Soy cliente del fijo desde hace 3 años, y de Movistar fusión desde hace año y medio. Mi actual movil, un Galaxy Ace, acaba de pasar a mejor vida gracias a la puñetera obsolescencia programada y he decidido echar un vistazo en una tienda oficial Movistar para ver qué ventajas tenía como cliente, y a ver cuánto me tenía que rascar el bolsillo para conseguir un móvil nuevo, un Samsung S3 mini, que en relación calidad-precio es de lo más apañado que puedo permitirme.

Pregunto, iluso de mí, por el programa de puntos. Lo miran en el ordenador y...mi lealtad a la empresa me facilita un descuento de 8 euros (!!!!!) en el móvil que yo quiera. Yupi. Le digo que me mire por favor cómo se me quedaría el S3, y me salta, sin darle la risa, que por 285 euros con el descuento ya aplicado. Yo que iba con los deberes hechos, había estado mirando el precio del móvil libre por internet: entre 180 y 200 euros. 100 euros más. Con un par. Y lo dicho, ni se reía la jodida dependienta ni nada.

Aparco el tema móvil para plantearle mi segunda cuestión. Estoy pagando por la puñetera Fusión más de 60 eurazos al mes, y compruebo en la publicidad de ellos que ofrecen lo que yo tengo a 45...para toda la vida! Pero hay trampa, ya que sólo para clientes nuevos, a los que les llevamos dejando casi 750 euros al año que nos den por el ojete. A joderse y a bailar. Escondida detrás de su media sonrisa de yo no soy la que hace las reglas, trata de apaciguarme, ya que el volumen de mi voz es cada vez más alto, y no quiere que le espante al resto de sus víctimas que van entrando en la tienda. Afortunadamente, he recibido una buena educación, lo que me ha impedido mandarla a tomar por el culo a voz en grito.

Lo malo es que miras a tu alrededor y no ves compañía alguna que te de confianza. Siempre he defendido a Movistar con aquello de más vale malo conocido, pero creo que ésta es la gota que colma el vaso. Así que admito sugerencias. ¿Ono? ¿Orange? ¿Con qué compañía me hervirá menos la sangre? Agradeceré vuestros consejos.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Un bronce que sabe a poco


Terminó por fin la andadura de la selección española en el Eurobasket 2013 con una medalla de bronce conseguida, como no podía ser menos, apalizando a Croacia en el partido por el tercer y cuarto puesto. Y digo como no podía ser menos, porque España, en sus partidos ganados, lo ha hecho con una media superior a los 25 puntos de ventaja, perdiendo todos, absolutamente todos los partidos igualados, algo que dice poco bueno del encargado de llevar a buen puerto este nuevo periplo, el seleccionador Juan Antonio Orenga. Pasemos a analizar las claves de esta decepción a medias.

Falta de un líder

Imagen: Iñaki Amestoy Aramburu
Si en algún momento hemos echado de menos las importantes ausencias en esta selección, ha sido en los momentos claves de los encuentros. Cuando hemos necesitado un jugdor de referencia, no ha aparecido por ninguna parte. Pensé al principio que ese papel lo podría haber desempeñado Calderón, pero sus molestias físicas a lo largo del campeonato han sido un lastre para el extremeño. Y Marc Gasol, a pesar de ser un jugadorazo, no está hecho para tirar del carro de un equipo. Con un Juan Carlos Navarro, o un Pau Gasol, el partido de Francia no se hubiera perdido jamás. Ni el de Italia (octavo clasificado, fuera del Mundial), ni el de Grecia (undécimo clasificado final), ni siquiera el de Eslovenia. En todos ellos tuvimos ventajas cómodas en el marcador, y en todos ellos se produjo una empanada mental que permitió a los rivales acercarse en el marcador, no sabiendo resolver en ningún momento las situaciones límite.

La gráfica que acompaña este punto es significativa: muestra los puntos conseguidos en el último cuarto o en las prórrogas de los partidos perdidos. Contundente.

Seis jugadores y seis comparsas

Atrás quedaron los campeonatos en los que España tenía 12 potenciales titulares. El puesto mejor cubierto, en teoría, era el de base, con tres jugadores con label NBA, decisivos en sus respectivos equipos, como son Ricky Rubio, Jose Calderón y el Chacho Rodríguez. A ellos añadimos a Marc Gasol, a Rudy Fernández, a Víctor Claver...y pare usted de contar. Y ahora es cuando alguno me recordará que Sergio Llull anotó 21 puntos en el último partido ante Croacia....pero es que en los nueve restantes acumuló 42. San Emeterio ha sido una mala copia de sí mismo, alternando pinceladas magistrales (las menos) con pifias de infantil. Xavi Rey, un pívot que a mí me encanta, necesita 40 partidos más con la selección para estar al nivel. Se notó que fue de menos a más, pero no fue el recambio necesario para Gasol. Alex Mumbrú no fue el de otras ocasiones, con un lamentable porcentaje del 27% en tiros de campo. Pablo Aguilar estuvo bien en defensa, demostrando que es el futuro de esta selección, pero le falta todavía curtirse en mil batallas, y el bueno de Germán Gabriel aprovechó a su modo los pocos minutos con los que contó.

Falta de sistemas de juego

Me sorprendió negativamente la falta de recursos ofensivos de la selección. En infinidad de momentos reinó la anarquía más absoluta, un aquí te pillo aquí te mato que, si bien en ocasiones, gracias a la calidad de los nuestros, salió bien, en otras demostró que Orenga careció de planes alternativos cuando fallaba su estraregia de poste alto para Gasol, bien repartiendo el grandullón el juego desde las alturas, bien forzando pick & roll con el base de turno. No tengo datos al respecto, pero sería curioso saber cuántas veces lanzó España en posiciones inverosímiles al límite de los 24 segundos de posesión.

Pero no es un fin de ciclo....

Ciertamente, estábamos muy mal acostumbrados por esta selección. Tanto, que un bronce nos resulta un premio muy menor. Lo cierto es que, si hubiera entrado el triple de Calderón a excasos segundos del tiempo reglamentario contra Francia, lo más seguro es que ahora mismo estaríamos alabando el trabajo de este equipo. España sigue teniendo potencial para reinar en Europa durante unos cuantos años más, y estar entre los dos o tres mejores del mundo, no nos engañemos. Lo de este europeo ha sido un cúmulo de circunstancias que han acabado con un premio que hace 20 años nos hubiera sacado a la calle a celebrarlo, pero que hoy en día nos sabe a poco.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

España-Serbia: Hombres contra niños

Sergio Rodríguez. Foto: eurobasket2013.com
La verdad es que se me antoja complicado analizar un partido que se ha acabado a falta de 38 minutos y 5 segundos del final, cuando la selección española se ha puesto con un 8-0 de salida, diferencia que no ha hecho nada más que aumentar con el paso de los munutos. Podía pecar de eufórico, ya que ganar por 30 puntos en cuartos de final al líder del otro grupo invita a ello, pero prefiero ser cauto.

El resumen del partido podría ser el siguiente: a España le ha salido todo, a Serbia no le ha salido nada, pero sería simplificar demasiado las cosas. La roja ha salido a la pista convencida de su poderío, y exhibiendo sus galones de defensor del título, ante un equipo serbio jovencísimo, inexperto en grandes competiciones, en el cual ni si quiera sus jugadores más curtidos como Krstic o Bjelica han estado a la altura de las circunstancias. Y así, en el primer cuarto ha sido Rudy Fernández el que ha marcado la diferencia, con 13 puntos casi sin fallo, todo ello aderezado con la excepcional defensa de la que viene presumiendo el equipo español durante todo el campeonato, que ha provocado errores casi infantiles entre los imberbes jugadores serbios. Al final del primer periodo, 21-5 en el marcador, con todo el pescado vendido.

Tal diferencia entre ambos equipos ha permitido a Orenga dosificar a un tocado Calderón, que ha jugado poco más de seis minutos, y posteriormente a Marc Gasol, ya con el partido totalmente resuelto. Y, a falta de los dos grandes puntales del equipo, ha sido el amish Sergio Rodríguez el que ha destapado el tarro de las esencias, anotando todo lo que le llegaba a las manos, distribuyendo juego a diestro y siniestro, defendiendo, mandando ante una inoperante selección serbia, que no podía hacer otra cosa que contemplar el espectáculo en primera fila. 22 puntos en 23 minutos de juego, toda una declaración de intenciones.

Y poco más que contar. España ha llegado a ponerse 40 arriba, lo cual ha permitido la lógica relajación, y los minutos para los no habituales, con especial mención para Víctor Claver, que es como los huevos Kinder, nunca sabes lo que lleva dentro, o para los casi invisibles durante todo el campeonato Germán Gabriel y Pablo Aguilar.

Una vez más, se ha demostrado que los torneos de este calibre empiezan en cuartos de final. Da igual lo que hayas hecho, da igual que quedes primero de grupo si luego te cruzas con un favorito en el partido decisivo, como ya nos pasó en los Juegos Olímpicos de Atenas, donde nos encontramos por sorpresa a Estados Unidos como cuarta del otro grupo. El Eurobasket acaba de empezar, y España está en semifinales. Lo demás es historia.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Santa Claus llega en septiembre disfrazado de Orenga

Foto: Eurobasket2013.com
Tras ocho partidos disputados en el Eurobasket 2013, todavía no se a qué coño juega la selección española. Puede ser también que yo no tenga ni puñetera idea de baloncesto, que todo puede ser, a pesar de haber sido jugador y entrenador durante más de 20 años. Pero creo que no es el caso.

España hoy ha puesto al descubierto muchas cosas. Para empezar, su falta de sistemas de ataque. Única jugada: poste alto para Marc, y dos opciones: yo me lo guiso y yo me lo como, o vuelta a empezar. Y así no se puede ganar no ya un Eurobasket, ni siquiera un torneo municipal. Y eso que el bueno del pequeño de los Gasol se ha marcado un partidazo, con 32 puntos y 10 rebotes, pero un hombre sólo no es un equipo, y para ganar un campeonato de Europa hacen falta 12.

Y ese es otro de los enormes problemas de esta selección: la antaño denominada segunda unidad no vale ni para hacer ganchillo, con todos mis respetos para tan noble artesanía. San Emeterio, Llull, Germán, Xavi Rey, Mumbrú, Aguilar...(?) están a años luz de ser los jugadores que se ganaron un puesto en la selección. ¿Qué nos queda? Tres bases muy solventes, el puesto mejor cubierto entre los de Orenga, el cabraloca de Rudy, un Guadiana durante todo el campeonato, Claver, que tan pronto nos muestra el porqué coño se fijaron los Blazers en él como deja al descubierto sus innumerables carencias, y el bueno de Marc, al que le tienen que dar cinco hostias bien dadas para que le piten una falta, y que a pesar de su enorme partidazo, hoy no ha podido sacarlo adelante él solito.

Perder un partido que, a falta de 8 minutos, se ganaba de 14, es como para mear y no echar gota. Y más con una selección cuya casi única virtud es la excelente defensa que ha mostrado a lo largo del campeonato. Pero claro, si las bazas ofensivas se las dejamos a un San Emeterio que tengo mis serias dudas de que sea él, que para mí lo han secuestrado y han mandado a uno disfrazado en su lugar, o a un inoperante Sergio Llull, apaga y vámonos. 9 puntos entre los dos en 49 minutos acumulados. Lo dicho, para mear y no echar gota.

Una cosa ha quedado muy clara: estamos echando demasiado de menos las ausencias. Pero no es excusa, esto es lo que hay, han repartido las cartas y nos ha tocado una mano mala. Lo malo es que ni yendo de farol podremos pensar ni tan siquiera en oler el podio. Seguro que, por tocar los cojones, van y lo bordan en la fase decisiva y me tengo que comer con patatas mis palabras. Pero lo dudo.